• Región de Aysén nuevos desafíos y oportunidades

Expertas reflexionan sobre estudio que revela malos resultados educativos en pandemia

A juicio de la experta en Educación, los colegios y apoderados han hecho grandes esfuerzos. Sin embargo, es imperioso que el Ministerio se pronuncie en cómo puede asegurar la conectividad de todos los estudiantes.

El miércoles 26 de mayo, el Ministerio de Educación (Mineduc) publicó los resultados del Diagnóstico Integral de Aprendizaje, desarrollado por la Agencia de Calidad de la Educación. 

Los malos resultados han sido catalogados como un “terremoto educativo” por el ministro Figueroa, quien hizo un llamado a recuperar las clases presenciales a la brevedad. Este diagnóstico, realizado entre marzo y abril de este año a siete mil colegios de todo el país, señala que entre sexto básico y cuarto medio, los estudiantes no alcanzaron el 60% de los contenidos necesarios en lenguaje, mientras que en matemática no superaron el 47%, sumado a otras complejas cifras.

 

Ante este panorama, la asesora pedagógica de Ziemax, Carla Saldívar, señala que “los resultados son completamente esperados y responden a la precariedad de los procesos educativos que se están ejecutando”. En esta línea, añade que si bien todos están haciendo su mayor esfuerzo “hay que cautelar la calidad, que es el insumo más poderoso, porque en estos momentos no estamos cuidando cómo está llegando el aprendizaje a nuestros estudiantes”.

La brecha existente en la Educación del país es un problema ampliamente tratado, que se agudizó incluso en el contexto de priorización de contenidos que los colegios han implementado durante la pandemia. 

“La priorización curricular tiene como finalidad poder abarcar lo esencial, pero la falta de cobertura de esos objetivos, de acuerdo a este informe, hace mucho más difícil poder nivelar para posteriormente alcanzar el curriculum completo”, explica Saldívar.

Para la asesora pedagógica de Ziemax, los estudiantes más perjudicados son los niños que están en los años iniciales y los cercanos al egreso, ya que esta falta de aprendizaje va a repercutir en cómo esos estudiantes transiten en el resto de su enseñanza y en el caso de los que están saliendo, en cómo van a afrontar sus procesos de estudios superiores.   

“Más allá de los resultados, lo que hay que analizar es cómo, en el contexto que estamos viviendo, podemos asegurar los procesos de aprendizaje. De aquí surgen cuestionamientos como, ¿si retomamos las clases presenciales, estas cifras van a mejorar? Pero si no están las condiciones, ¿qué vamos a hacer para asegurar el aprendizaje de nuestros estudiantes manteniendo las clases online?”, cuestiona Carla Saldívar. Por otra parte, expone que todavía es posible ver en las redes sociales colegios y/o profesores solicitando dispositivos para la conexión de sus estudiantes, lo que demuestra que no se ha logrado tener una constante en los procesos de aprendizaje.

A juicio de la profesional, los colegios y apoderados han hecho grandes esfuerzos, sin embargo “falta que el Ministerio de Educación se pronuncie respectó a cómo puede aportar para que estudiantes que no tienen acceso a una conexión estable a internet y a un dispositivo puedan acceder a las clases online y tengan las mismas oportunidades que el resto”enfatiza.

Con respecto al Simce, señala que “en vez de generar una nueva muestra que volverá a arrojar lo que ya sabemos, sería bueno poner esa inversión a disposición del aseguramiento de la conectividad, para velar y cautelar que todos los estudiantes puedan acceder a las clases online, sobre todo porque es difícil establecer cuándo se podrá volver a clases, tomando en consideración que los casos de Covid han subido y que se viene lo más crudo del invierno”concluye.

Una nueva enseñanza

Para Cristina Cid, Líder de Contenido Educativo de Kodea-IdeoDigital, después de un año de pandemia, “duele mucho escuchar que los estudiantes han aprendido muy poco o casi nada. Las cifras no han sido nada alentadoras, tampoco los resultados del último Diagnóstico Integral de Aprendizaje (DIA) de la Agencia de la Calidad de la Educación, que concluye que los estudiantes entre sexto básico y cuarto medio no llegaron al 60% de los aprendizajes en 2020”.

La experta indicó “a pesar de esto, me resisto a pensar que ha sido un año perdido. De hecho, pienso que sí han ocurrido muchos aprendizajes que quizás no hubieran sucedido en un año “normal”. Un estudiante solo o con su familia en casa, ha realizado muchas actividades. Ha aprendido jugando, se ha familiarizado con el mundo digital desde otros puntos de vista, se ha organizado, ha compartido, se ha equivocado, diseñado su disciplina diaria, puede haber participado de tareas domésticas, etc.”

Cristina Cid agregó que la presencia de un profesor es fundamental en el camino de aprendizaje de niñas y niños, ya que las actividades diarias se ordenan, estructuran, priorizan y evalúan. Añadió que las habilidades y actitudes que se instalan como aprendizaje formal, cobran sentido, se resignifican y la figura motivacional del docente fomenta el potencial cognitivo del alumno, por lo que el acto de enseñar es muy importante para que se produzcan aprendizajes.

“El ámbito del aprendizaje actual ya no tiene como límite el espacio del aula, porque no sabemos cuánto tiempo estaremos en configuración híbrida. Entonces, estamos invitados a ampliar la sala de clase hacia un contexto nuevo, en donde los estudiantes aprenden porque el docente configura un ambiente adaptado a sus necesidades. Ante esto, proponemos que esta nueva enseñanza sea de exploración y descubrimiento”.

Podemos articular el currículo con metodologías que transfieran el protagonismo al estudiante llevándolo a la construcción de aprendizajes individuales o en colaboración. Poner a niñas y niños en el centro significa relevar que tienen oportunidad de descubrir, que puedan aprender de muchas formas y que el docente se convierta en alguien que los acompaña, les proponga puntos de vista para dialogar y reflexionar.

 
 
Expertas reflexionan sobre estudio que revela malos resultados educativos en pandemia
A juicio de la experta en Educación, los colegios y apoderados han hecho grandes esfuerzos. Sin embargo, es imperioso que el Ministerio se pronuncie en cómo puede asegurar la conectividad de todos los estudiantes.
Redacción, Diario El Divisadero - 29-05-2021

El miércoles 26 de mayo, el Ministerio de Educación (Mineduc) publicó los resultados del Diagnóstico Integral de Aprendizaje, desarrollado por la Agencia de Calidad de la Educación. 

Los malos resultados han sido catalogados como un “terremoto educativo” por el ministro Figueroa, quien hizo un llamado a recuperar las clases presenciales a la brevedad. Este diagnóstico, realizado entre marzo y abril de este año a siete mil colegios de todo el país, señala que entre sexto básico y cuarto medio, los estudiantes no alcanzaron el 60% de los contenidos necesarios en lenguaje, mientras que en matemática no superaron el 47%, sumado a otras complejas cifras.

 

Ante este panorama, la asesora pedagógica de Ziemax, Carla Saldívar, señala que “los resultados son completamente esperados y responden a la precariedad de los procesos educativos que se están ejecutando”. En esta línea, añade que si bien todos están haciendo su mayor esfuerzo “hay que cautelar la calidad, que es el insumo más poderoso, porque en estos momentos no estamos cuidando cómo está llegando el aprendizaje a nuestros estudiantes”.

 
Carla Saldívar, asesora pedagógica de Ziemax

La brecha existente en la Educación del país es un problema ampliamente tratado, que se agudizó incluso en el contexto de priorización de contenidos que los colegios han implementado durante la pandemia. 

 

“La priorización curricular tiene como finalidad poder abarcar lo esencial, pero la falta de cobertura de esos objetivos, de acuerdo a este informe, hace mucho más difícil poder nivelar para posteriormente alcanzar el curriculum completo”, explica Saldívar.

Para la asesora pedagógica de Ziemax, los estudiantes más perjudicados son los niños que están en los años iniciales y los cercanos al egreso, ya que esta falta de aprendizaje va a repercutir en cómo esos estudiantes transiten en el resto de su enseñanza y en el caso de los que están saliendo, en cómo van a afrontar sus procesos de estudios superiores.   

“Más allá de los resultados, lo que hay que analizar es cómo, en el contexto que estamos viviendo, podemos asegurar los procesos de aprendizaje. De aquí surgen cuestionamientos como, ¿si retomamos las clases presenciales, estas cifras van a mejorar? Pero si no están las condiciones, ¿qué vamos a hacer para asegurar el aprendizaje de nuestros estudiantes manteniendo las clases online?”, cuestiona Carla Saldívar. Por otra parte, expone que todavía es posible ver en las redes sociales colegios y/o profesores solicitando dispositivos para la conexión de sus estudiantes, lo que demuestra que no se ha logrado tener una constante en los procesos de aprendizaje.

A juicio de la profesional, los colegios y apoderados han hecho grandes esfuerzos, sin embargo “falta que el Ministerio de Educación se pronuncie respectó a cómo puede aportar para que estudiantes que no tienen acceso a una conexión estable a internet y a un dispositivo puedan acceder a las clases online y tengan las mismas oportunidades que el resto”enfatiza.

Con respecto al Simce, señala que “en vez de generar una nueva muestra que volverá a arrojar lo que ya sabemos, sería bueno poner esa inversión a disposición del aseguramiento de la conectividad, para velar y cautelar que todos los estudiantes puedan acceder a las clases online, sobre todo porque es difícil establecer cuándo se podrá volver a clases, tomando en consideración que los casos de Covid han subido y que se viene lo más crudo del invierno”concluye.

Una nueva enseñanza

Para Cristina Cid, Líder de Contenido Educativo de Kodea-IdeoDigital, después de un año de pandemia, “duele mucho escuchar que los estudiantes han aprendido muy poco o casi nada. Las cifras no han sido nada alentadoras, tampoco los resultados del último Diagnóstico Integral de Aprendizaje (DIA) de la Agencia de la Calidad de la Educación, que concluye que los estudiantes entre sexto básico y cuarto medio no llegaron al 60% de los aprendizajes en 2020”.

Cristina Cid, Líder de Contenido Educativo 
de Kodea-IdeoDigital

La experta indicó “a pesar de esto, me resisto a pensar que ha sido un año perdido. De hecho, pienso que sí han ocurrido muchos aprendizajes que quizás no hubieran sucedido en un año “normal”. Un estudiante solo o con su familia en casa, ha realizado muchas actividades. Ha aprendido jugando, se ha familiarizado con el mundo digital desde otros puntos de vista, se ha organizado, ha compartido, se ha equivocado, diseñado su disciplina diaria, puede haber participado de tareas domésticas, etc.”

Cristina Cid agregó que la presencia de un profesor es fundamental en el camino de aprendizaje de niñas y niños, ya que las actividades diarias se ordenan, estructuran, priorizan y evalúan. Añadió que las habilidades y actitudes que se instalan como aprendizaje formal, cobran sentido, se resignifican y la figura motivacional del docente fomenta el potencial cognitivo del alumno, por lo que el acto de enseñar es muy importante para que se produzcan aprendizajes.

“El ámbito del aprendizaje actual ya no tiene como límite el espacio del aula, porque no sabemos cuánto tiempo estaremos en configuración híbrida. Entonces, estamos invitados a ampliar la sala de clase hacia un contexto nuevo, en donde los estudiantes aprenden porque el docente configura un ambiente adaptado a sus necesidades. Ante esto, proponemos que esta nueva enseñanza sea de exploración y descubrimiento”.

Podemos articular el currículo con metodologías que transfieran el protagonismo al estudiante llevándolo a la construcción de aprendizajes individuales o en colaboración. Poner a niñas y niños en el centro significa relevar que tienen oportunidad de descubrir, que puedan aprender de muchas formas y que el docente se convierta en alguien que los acompaña, les proponga puntos de vista para dialogar y reflexionar.

 “En ese sentido, estamos invitados a liderar un cambio que facilite fundamentalmente la incorporación de nuevos conocimientos en la escuela y de accesibilidad digital para toda la comunidad educativa”, cerró la experta.
 

Internos en pandemia: aprender bajo presión

Tres historias de alumnos de la Universidad Andrés Bello en la Clínica Indisa y dos de sus académicos develan cómo ha sido este último año para ellos, en medio del Covid-19. La Tercera, 10 de mayo de 2021.

Fuente: La Tercera

FUNDACIÓN SOL PROPONE RENTA BÁSICA MENSUAL DE $790.000 PARA UN HOGAR DE 4 PERSONAS

La propuesta estima la cobertura, monto y costo de una Propuesta de Renta Básica de Emergencia orientada a entregar a los hogares ingresos suficientes para reducir la movilidad, contener la pandemia y promover una recuperación no precaria de la economía.

La ciencia del sueño: la puerta a los subterráneos de la conciencia

La actividad onírica ocupó un rol central en las culturas antiguas. Eventualmente, la capacidad de soñar le otorgó una ventaja evolutiva a nuestra especie, postula el neurocientífico brasileño Sidarta Ribeiro. En su libro El oráculo de la noche ofrece una historia del sueño y demuestra cómo los hallazgos recientes en neurociencia explican las funciones esenciales del soñar para nuestra vida en vigilia.

Nueva York tenía el aspecto de una ciudad fantasmagórica. En sus sueños, él se veía caminando por calles sobrenaturalmente desiertas, en mañanas de domingo congeladas. Sidarta Ribeiro tenía 24 años y había llegado desde Brasil para cursar un doctorado en comportamiento animal en la Universidad Rockefeller. Pero no lograba estudiar. De un momento a otro el inglés y la biología lo abandonaron. Escuchaba a sus compañeros y “era como si hablaran bajo el agua”, recuerda. Peor aún: no conseguía mantenerse despierto. Se dormía en el seminario, roncaba en el sillón del laboratorio. Hasta que cedió al sueño: se entregó a dormir y soñar, dormir y soñar. Durante tres meses durmió hasta 16 horas diarias. Y de pronto, la somnolencia desapareció y él experimentó una metamorfosis cognitiva.

-Lo que me estaba pasando entraba en el campo de la neurosis, el miedo me estaba generando un proceso de hibernación. Durante la vigilia había perdido mis capacidades. El sueño es el lugar de la plasticidad cerebral y durante tres meses me entregué al sueño. Y el rebote fue impresionante: recuperé toda la atención, hice un montón de amigos, incluso hice un hallazgo científico que fue el centro de mi tesis. Todas las cosas que no funcionaban de pronto se armonizaron, con mucha energía positiva, fue la mejor etapa de mi vida -cuenta a través de Zoom.

La experiencia no solo mejoró su desempeño en el doctorado: también lo condujo a estudiar científicamente el fenómeno del sueño. “Empecé a investigar, pero nadie llegaba ni cerca. Recuerdo un libro de Eric Kandel que decía: ‘Sobre los mecanismos que inducen el sueño lo sabemos todo, pero para qué sirve no sabemos nada’. Y me pareció genial, porque yo quería investigar y entender el sueño”.

En una tienda de libros usados consiguió un ejemplar de La interpretación de los sueños, de Freud, y su lectura fue una revelación. Desde los años 60 se sabía que las ratas privadas de sueño presentan dificultades cognitivas, pero los estudios decayeron en las décadas del 70 y 80. Sin embargo, los hallazgos de la neurociencia en los 90 aportaron nueva evidencia en torno al rol esencial del sueño.

“La verdad es que Freud tiene todo que ver en esta relación entre ciencia y conducta. Las conclusiones de Freud se ligan con la neurociencia a través de mecanismos, proteínas, circuitos, partes del cerebro. En ese momento me di cuenta de que este camino merece una vida de investigación”, dice el neurocientífico.

Vicedirector del Instituto del Cerebro de la U. Federal de Río Grande del Norte, en Brasil, Sidarta Ribeiro es también investigador del centro para la Innovación y Difusión en Neuromatemáticas y colabora en la red Ciencia y Educación. Parte de sus estudios en torno al sueño los recoge en El oráculo de la noche, un ambicioso ensayo que busca responder por qué y para qué soñamos.

Desde la biología a la medicina y de la antropología a la sicología, Ribeiro traza un recorrido en la historia del sueño. Su tesis considera el sueño como una respuesta evolutiva, la creación de situaciones virtuales que preparan al ser humano para la vigilia. A su vez, cumple funciones terapéuticas, incide en los mecanismos cognitivos y guarda un vínculo profundo con el deseo y las capacidades creativas.

La ciencia identifica dos grandes fases del sueño, el de ondas lentas y el sueño REM o “movimiento rápido de ojos”. El ciclo REM es de gran actividad cerebral y en ella reverberan recuerdos de gran intensidad, que es el material de los sueños. Esta capacidad de crear historias e imágenes oníricas habría sido esencial en la evolución de la especie, postula el autor.

“El sueño fue nuestro farol hacia el futuro desde el principio de la evolución de los mamíferos hasta muy recientemente. Un simulador de contrafactuales, cómo sería si tal cosa pasara, y eso es algo que dio a los mamíferos una ventaja evolutiva, quizás con la excepción de los mamíferos acuáticos, que no tienen sueño REM, porque duermen con una parte del cerebro”, dice. “Pero si miras a todos los mamíferos, tienen mucho sueño REM. Y en los humanos empieza una novedad, que es narrar el sueño. Cuando el lenguaje permite compartir contenido mental, permite compartir sueños y devaneos, es el momento de reestructuración de memorias y es lo que te impulsa al futuro, y colectivamente al futuro. Y la prueba de que los sueños fueron importantes como herramienta de creación cognitiva es que están presentes en todos los textos antiguos, en los escritos sumerios, en Babilonia, en la Torá. El sueño fue el engranaje cognitivo que nos permitió cambiar el futuro, simulando futuros posibles, permitiendo la creación de modelos del mundo que se van a convertir en magia, religión , filosofía y ciencia”.

Una vía al inconsciente

Desde un punto de vista biológico, dormir cumple numerosas funciones: desde la desintoxicación de proteínas mal formadas en el cerebro, el control hormonal, la síntesis y catálisis de metabolitos, la sintetización de neurotransmisores, la regulación térmica y la separación de las memorias; elimina memorias, consolida otras y mezcla o reestructura recuerdos.

En el sueño REM ocurren aun otros procesos: “Tiene un rol muy importante en la regulación emocional. Cuando cruzamos la barrera del sueño como dream hablamos de un nivel de más alta complejidad, el nivel simbólico. El sueño no es solo una reactivación de memorias, es una reactivación según un deseo”, afirma Ribeiro.

En este sentido, “el sueño es esencial, porque nos permite sumergirnos profundamente en los subterráneos de la conciencia. En este estado experimentamos una amalgama de emociones, algo como una colcha hecha de retazos de emotividad”.

Culturalmente, el nivel simbólico del sueño ocupó un rol central desde el paleolítico. Las civilizaciones antiguas fueron muy sensibles a la actividad onírica y esta se encuentra en el corazón de los grandes relatos mitológicos: en Egipto, Persia, China, India. En la Ilíada de Homero un sueño presagia el destino de Paris, que conducirá a la Guerra de Troya; del mismo modo, la noche anterior a su asesinato, Julio César y su esposa tuvieron inquietantes sueños de muerte.

El sueño se volvió el espacio privilegiado para comunicarse con los muertos y para escuchar la voz de los dioses. Incluso, Santo Tomás de Aquino, el gran aliado de la inducción aristotélica en la Iglesia, le otorgó valor: “Pero todos experimentamos que los sueños tienen algún valor como signos del futuro. Luego no tiene sentido decir que los sueños carecen de toda eficacia para la adivinación”, escribió.

Significativamente, mientras en algunas culturas el sueño mantiene su relevancia, como ocurre con el sueño de las machis, en Occidente perdió legitimidad. Se le asoció a lo ilusorio, a la superstición o incluso a la brujería. Para Descartes, el sueño no era más que un estado de ilusión derivado de las impresiones de la vigilia.

“Con el fin de la Edad Media la ciencia toma el lugar del sueño como farol hacia el futuro”, dice el autor. “El sueño es un farol hacia el futuro que es muy sensible, capta muchas influencias subliminales, pero es muy metafórico, muy indirecto, falla, tiene poca precisión. Cuando comienza la era de la navegación y el comercio, no era aceptable hablar de sueños, sino de técnicas y conocimientos. La ciencia es un farol hacia el futuro que es muy bueno en un sentido, pero no ve más allá de ella. La ciencia nace muy unida al capitalismo y desplaza al sueño como algo irrelevante”.

En este contexto, Freud inició sus estudios de interpretación de los sueños como una vía regia al inconsciente. Pero el método freudiano -recordar sueños, asociar ideas libremente- encontró la resistencia de los círculos médicos. “Sin embargo, a partir de finales del siglo XX, y en oposición al establishment médico, las proposiciones freudianas comenzaron a ser probadas científicamente”, afirma Ribeiro.

Así como el científico cognitivo Marvin Minsky reconoció los aportes de Freud a la inteligencia artificial, al considerar el cerebro como un máquina compuesta de diferentes partes, los hallazgos de la neurociencia se encontraron con el psicoanálisis.

Uno de los ejemplos más elocuentes que cita Ribeiro es la supresión consciente de recuerdos no deseados: dos grupos de científicos independientes, liderados por los neurocientíficos estadounidenses John D. Gabrieli y Marie Therese Banich, demostraron que “la supresión deliberada de recuerdos no deseados corresponde a la desactivación del hipotálamo y de la amígdala, regiones cerebrales dedicadas al procesamiento de recuerdos y de emociones, respectivamente”. Este proceso es proporcional a la activación de áreas relacionadas con la intencionalidad. Así, la ciencia encontró el modo en que un recuerdo consciente es hundido en la profundidad del inconsciente.

El pasado y el futuro

El sueño responde a la activación eléctrica de memorias y sus combinaciones, pero no de forma azarosa, sino según nuestros miedos y deseos. “Eso es muy jungiano y freudiano y muy neurobiológico también. Cuando uno tiene el sistema del deseo dañado, no tiene sueños; puede tener actividad REM, pero las personas no tienen experiencias visuales. El sueño depende mucho del funcionamiento integral del sistema de recompensa y punición; Freud estaba en lo correcto: el deseo es el motor del sueño y el sueño refleja deseos. Y contar el sueño, darle bola al sueño es una forma de integrar a la conciencia los deseos”.

Si antiguamente se consideraba a los sueños un oráculo del futuro, en la modernidad fueron leídos como reflejos difusos del pasado. Hoy, dice el científico, se acumulan pruebas en ambos sentidos. “Paso a paso, a través de una sinuosa búsqueda, toma cuerpo una teoría general del sueño y los sueños que concilia pasado y futuro para explicar la función onírica como herramienta crucial de supervivencia en el presente”, señala.

Como sugería Carl Jung, el sueño tendría una función prospectiva: “La anticipación en el inconsciente de conquistas conscientes futuras, algo así como un ejercicio preliminar o bosquejo, o un plan anticipado”. Es decir, “el sueño prepara a la persona que sueña para el día siguiente”, dice Ribeiro.

De este modo, el neurocientífico invita a volver a conectar con la dimensión onírica como una forma de volver a conectar con la interioridad. De allí se puede pasar también a experimentar con otro tipo de sueño, los sueños lúcidos . “El sueño lúcido sucede recurrentemente en la adolescencia. En ellos uno tiene parcial o total control de lo que está pasando. Uno sale de la posición de ser un actor de una película de guion desconocido y pasar a ser el guionista o el director. Puede generar experiencias muy lindas de volar, de visitar ancestros, son la expresión del inmenso baúl de recuerdos de la mente”. Y, acaso, pueden llevar a explorar y desarrollar nuevos niveles de conciencia.

“Hoy estudiamos sueños de niños en la escuela, mostramos que es importante dormir en la escuela, se aprende mejor; estamos estudiando sueños de pacientes sicóticos para ayudar al diagnóstico; hay muchas cosas que se pueden aprender a partir de los sueños”, cuenta. “Y está también el aspecto político: volver a los sueños, reaprender el arte de soñar, para reaprender a soñar con intención de cambio colectivamente”, concluye.

Fuente: La Tercera

EL DESHIELO DE LA ANTÁRTIDA ELEVARÁ EL MAR UN 30% MÁS DE LO PREVISTO

“Si la capa de hielo de la Antártida Occidental se derrumbara, la estimación más citada del aumento del nivel medio global del mar resultante es de 3,2 metros. Lo que hemos demostrado es que el mecanismo de expulsión de agua añadirá un metro adicional”, señaló Evelyn Powell, una de las autoras del estudio.

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